
Tocaban a la puerta ella se apresuró en abrir, sabía lo que era y de quien era, y no quería que su amado lo viera, recibió la flor, era una Vainilla, se sonrojó y mientras se dejaba embriagar por su aroma leyó la tarjeta “Eres la exaltación de mis sentidos”.
Sintió unos firmes pasos remarcando su entrada en la sala donde ella estaba, dejó la flor y la tarjeta dentro de un libro, lo esperó con una sonrisa.
-¿Quien llamaba a la puerta? – le preguntó mientras se acercaba peligrosamente a ella.
-Nadie – mintió con dulzura y picardía mientras le arreglaba el cuello de camisa con delicadeza, su mirada provocaba en él un escalofrío que lo dejaba rendido a sus pies, sin darle importancia al asunto la capturó con suavidad y firmeza entre sus brazos.
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La fiesta por fin había terminado yo estaba con Alex en una de las terrazas, sentados disfrutando con una buena cerveza, de la frescura de la noche. Yo lo miraba a él. Él te miraba a ti…
Te señaló y me dijo lo hermosa que eras, yo buscaba responderle con bromas sarcásticas, pues no podía decirle, no a él que me conocía tan bien, no podía decirle que eras la más hermosa mujer que había visto. Entonces él me sentenció.
-Sabes… he oído que quieren quitármela- me dijo arqueando una ceja, yo trague en seco- note como muchos hombres la miraban, me dio tantos celos, esos bastardos, quieren mi fortuna y mi chica ¡Ja!- terminó exclamando mientras yo me empinaba la bebida aliviado.
-Si… que bastardos…- fue lo único que atiné a decir, mientras sentía punzadas en mi pecho.
-Cierto…- me miró recordando algo que parecía importante- Muchas gracias por haber ayudado a mi madre con la decoración, esa mujer me estaba volviendo loco con las flores- él seguía riendo y disfrutando yo recordaba como elegí minuciosamente las amapolas, pues sabía que las iba a necesitar con mi hermana… pero nunca imaginé, nunca esperé que fuera yo quien te diera el clavel a ti. -Lástima que no pude darle un clavel a Noemí… ya se me presentará otra oportunidad- asentí con la cabeza a todo lo que me decía.
Fue entonces cuando me pidió que le ayudara a elegir una flor que expresara lo que él sentía. Fue entonces cuando yo cometí el error de preguntar qué era. Fue entonces cuando empezó a contarme la historia. La historia que hablaba de ti.
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Luego de discusiones con su padre, de exigencias sobre la empresa que pronto pasaría a su poder y del peso que sus hombros tenían que soportar, se escapo, por al menos unos minutos necesitaba estar solo, Alex estaba recorriendo los bordes de la playa, era tarde y nadie estaba por el lugar.
Entonces la vio. Sus pies jugaban con la arena, dando vueltas en la espuma de las olas, bailando descalza en las orillas del mar. Se quedó atónito y exaltado. Se quedó mirándola, parecía tan libre, todo lo contrario a él, pasaron los minutos que se le escapaban como efímeros sueños imposibles... De repente, ella dejó de bailar, se calzó, y se soltó el pelo. Sin mirarlo empezó a caminar hacia donde Alex estaba, cuando llego a estar lo suficientemente cerca y bajo un farol que se encendía acorde a la noche que los alcanzaba. Él estaba completamente pasmado. Ella ladina y delicada sonreía.
-¿Disfrutaste del espectáculo?- le pregunto con una voz seductora, mientras sus felinos ojos dorados se encontraban con los cobrizos de él. Dejándolo sometido en las profundidades de sus sentidos. Dio unos pasos hacia ella.
-Eres hermosa…- le dijo sin poder controlar sus palabras o sus acciones.
Ella le sonrió con picardía y el destello en sus ojos, ese destello que lo venció, le hicieron cometer una locura que creyó jamás haría. La besó, sin preguntas y sin pensar, la besó con la inocencia de un niño que no sabe lo que hace. Ella no le respondió pero tampoco le rechazó, solo lo alejó con sutileza, muy divertida con la situación mientras él tomaba conciencia de lo que había hecho.
-Primero me invitas a tomar algo -Le dijo mientras se alejaba con los restos de mar en su ropa contorneando su figura y sin quitarle la mirada de encima, hechizándolo como si de un juego se tratase. Dejándolo a su merced.
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Fue cuando terminó su historia diciéndome como exaltabas sus sentidos, como lograbas hacerlo cometer las mayores locuras. Fue cuando te despertaste, y te acercaste a nosotros. Fue cuando lo besaste. Fue cuando, por primera vez, lo odié.
wiii el 3er cap de Hehcicera >.<
prometo prometo que se pone mejor!!! ... siemrpe digo lo mismo :x
( bah... mejor no prometo nada... ya veo que no les termina gustando -_- )
jejeje espero sus comentarios! :ña:
y como siempre: graicas por leerme :)