
-Siempre te veo con una flor distinta- le dijo mientras paseaban por la plaza- pero no sé cuál es tu favorita…
-Bueno… yo no sé mucho de flores ni me interesan…- al decirlo notó cierta molestia en su novia- pero… he… supongo que sería el Ciclamen, a mi madre también le gustaba.
-Es horrible- le dijo ella fulminante
-Pero si es una flor hermosa…- trató de defender la delicada flor
-Que significa desconfianza- completo la oración del castaño
-Bien, recuérdame nunca regalarte una- comentó el divertido mientras la morena se reía
…………………..
Alex cada vez tenía más responsabilidades, hacía un tiempo que había pasado a hacerse cargo de la empresa de su padre. Tu cada vez demandabas más atención. Yo cada vez te deseaba más.
-Pero Dina ¿Para qué volvió Alex ayer?- acosaba a mi hermanita con preguntas… para evitar que ella lo hiciera con migo, pero seguía sin soltar palabra.
-Se vino a disculpar…- finalmente me dijo buscando con su rostro unos momentos de paz, la abrase trayéndola hacia mi, ella me abrasó también ocultando sus llorosos ojos en mi camisa, me sentí aliviado, por fin había recuperado a esa hermanita pequeña a la que siempre había cuidado, estuvimos un rato así, hasta que me soltó haciendo muestra de su orgullo y ojos levemente sonrosados.- y tú… ¿Me puedes decir que pasa con Noemí?- me peguntó con sus ojos grises penetrando en los míos, al no poder darle una respuesta entendió la verdad y suspiró- ¿Al menos tenés idea de quién es?- me preguntó resignada mientras salía al jardín, ladeé la cabeza soltando un bufido
-… ¿Una mujer hermosa que está jugando con migo?- le respondí irónico y entretenido mientras la acompañaba escuchando su sincera risa, jugaba con las flores del jardín distraída, y al verla solo pude pensar en ti.
-No puedo creer que seas capaz de traicionar a Alex por una mujer… por esa mujer- dijo un tanto defraudada- pero por otro lado eso es perfecto para mí- agregó cruelmente mientras me sacaba la legua, para luego volver a darme la espalda. Yo sabía mejor que nadie que ella no podía decir algo así en serio.
-¿Entonces tú y Alex ya están bien de nuevo?- traté de cambiar el tema suponiendo que luego de una disculpa de Alex todo había vuelto a la normalidad
-No…-
………………..
Ese día habían discutido. Ese día él te había gritado. Ese día tú habías llorado.
Nunca me contaste qué paso, solo me dijiste que Alex te celaba, que no podías aguantar la presión que ejercía, no querías sentirte amarrada por cadenas, querías que dejara de preocuparse por los negocios y se preocupara por ti… pero no querías que te robaran tu libertad… te seguiste contradiciendo y hablando a medias hasta que te calle sellando tus labios con los míos, me tomaste por el cuello entrelazando tus dedos, me devolviste el beso sin miedo ni reparo. Era un juego, lo sabía. Era un juego, no me importaba. Era un juego… pero tú me besabas.
-¡No hagas eso!- me chillaste de repente soltándome, yo estaba con la mandíbula por el piso. Te reías y gozabas el verme tan despistado.
- Si tanto te molesta… déjalo y se mía- Te dije sin importarme absolutamente nada más.
-Yo no soy de nadie- me aclaraste con picardía mientras descaradamente depositabas pequeños besos en la comisura de mis labios.
-Solo déjalo y se mía…- te repetí intentando devolverte los besos pero tú me esquivabas, me llevabas a la locura, la furia y el amor al mismo tiempo.
Alex
en su oficina pensaba y se lamentaba haberte tratado de esa forma, pensando mil
maneras de disculparse se quedó toda la noche en vela… Sonó
tu celular era él, lo tomé y lo arrojé lejos.
Te tome en mis brazos y te miré. Te
tomé en mis brazos y te besé. Te tomé en mis brazos… y esa noche fuiste mía…