
-¿Qué te perdone dices?- le reto con la mirada mientras ladeando la cabeza se acomodaba el cuello de la camisa, que luego de un año ya le quedaba chica.- ¿Luego de un año vuelves de la nada… y como si nada pedirme disculpas?
-Si… pero no te pido disculpas por amar a Ian, te pido disculpas por las cosas que dije… y por la forma en que jugué…- le aclaró agachando su mirada
-¿Qué quieres?- Alex la miraba con perspicacia intentando leer entre líneas.
-Quiero… que no me odies… y que le des esto…- dijo estirándole un pequeño paquete, el se quedó observándola con su dominante templanza.
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Te quedaste con migo… mientras veía a mi amigo alejarse… mientras veía a mi hermano odiarme…
Alex Había salido en su auto, pero ni siquiera me imaginé, ni si quiera pensé hacia dónde se dirigía… llegó a mi casa y empezó a golpear la puerta con fuerza, al no obtener respuesta y conociendo mi morada como si fuera la suya saltó las no muy protectoras verjas que mostraban el camino al jardín trasero, y sin dudarlo entró por la puerta del patio que a su suerte encontró abierta. Recorrió mi casa mirando con cierto nerviosismo hacia los lados, encontró unos pedazos de vidrio en el piso y al ver el rojizo de la sangre decorando los rotos cristales por su mente pasó lo peor… pero no, él sabía tan bien como yo… que ella no sería capaz… de cometer tal cobardía… con su corazón queriendo escapar de su cuerpo subió las escaleras y la entró… ahí estaba con el pelo enmarañado y lagrimas secas siendo renovadas en su rostro, estaba en la cama hecha un ovillo, ni siquiera parecía haberse percatado que él estaba ahí. Alex se acercó y sin dudarlo la alzó provocándole un notorio dolor que no dudó en demostrar.
-¿Por qué no llamaste a una ambulancia?!- le grito sin compadecerse por las lagrimas de mi hermana.
-¡ODIO los hospitales!- Dijo sin vergüenza a que su escusa fuera sumamente estúpida.
-Niña tonta…- susurró enojado, pero era un enojo distinto… a que me había mostrado momentos antes…- no me importa que no te gusten los hospitales, porque para ahí vamos…- sentenció mientras ella lloraba con más énfasis y se acurrucaba en sus brazos doblando los codos sobre su estomago y terminando de manchar la ropa con la sangre que provenía de sus manos…
Tu y yo pasamos el día como los amantes que éramos… cumplí mi parte y me olvidé del resto del mundo y te dedique mi día solo a ti, te acompañe a donde quisiste, llegamos a la florería que querías visitar.. .pero parecía estar abandonada… sentí una gran nostalgia… más no entendí porque… supongo que el ambiente del lugar lo ameritaba…
Me mirabas. Te besaba. Me hablabas. Te besaba. Me hacías berrinches… Te besaba. Todo parecía tan simple estando contigo.
-¿Sabes quién soy?- me preguntaste de repente.
-Eres la dueña de mi corazón- … lo sé… las palabras románticas no son mi especialidad… pero no creí que fuera tan marcada la diferencia de las palabras resonando en mi mente y la verdad que se escuchaba en mis labios… claro que cuando tú te empezaste a reír sin compasión… entendí que las cursilerías no eran lo mío.
Mientras en el mejor hospital de la ciudad, estaba mi… ya no mejor amigo, esperando a mi pequeña hermana que parecía estar pasando un proceso eterno. Estaba nervioso y esta vez, no se preocupaba en mostrarlo, con su celular apagado y su mirada fija en la nada por fin escuchó las palabras del médico que le permitían entrar a la habitación donde cual ángel pálido e inofensivo descansaba mi linda hermana.
Pero claro no se preocupo porque esta estuviera dormida, golpeó con las manos el borde de la cama sacudiéndola esta se despertó asustada.
-NIÑA ESTUPIDA- declaró sin compasión, mientras el medico desde la puerta lo observaba atónito. Reconosiendo al susodicho y a sus infinitos contactos decidió darse la vuelta y simular que nada sucedía.
-Alex…- trató de excusarse pero él no la dejó.
-¡¿Apendicitis?!- le dijo intentando querer entender a la chica- Se te explota el apéndice, te cortas las manos con vidrios ¿y te quedas en tu casa? ¡¿qué tienes en la cabeza?!- le seguía reprochando furioso.
-Es… es que nos había lo que pasaba….- empezó a llorar de nuevo- me dolía mucho el estómago y… y quise tomar agua pero se me calleó el vaso… y … cuando lo fui a juntar el dolor empezó a ser mas punzante y…- intentaba explicar entre sollozos.
-¿Y porque no llamaste a tu inútil hermano?- recalcó haciendo énfasis en mi escasa utilidad.
-¡Lo llamé! Créeme que no quería molestarte Alex… pero lo llamé y él no me atendía… discúlpame por molestarte…- seguía llorando, Alex resopló frustrado recordando el motivo por el que yo seguramente no había atendido.- Pero.. ¿Qué te pasa… pareces mucho mas exaltado de lo normal…- trató de relajarse mientras el rubio de secaba las lagrimas.
-Si… siempre tuviste la habilidad para sacarme de quicio…- dijo relajándose y dándole más importancia a la recuperación de mi hermana que a nosotros…
-Creo que esta vez no soy yo… la que causa esas emociones…- continuaba indagando mi irritable hermana, el soltó una seca y corta risa entre dientes.
-Si… lamentablemente, tenías razón…- le dijo serio y ella entendió inmediatamente.
-Entonces
que planeas hacer para recuperarla…- lo miró de reojo- no eres de los que
entregan sus pertenencias tan fácilmente.
Alex suspiró. Dina sonrió adolorida.
Yo me perdía en tu cuerpo. Tú mi hechicera guiabas mi juego.
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Holaaaaa! perdón por la tardanza con el cap :3
pero ya todo ha quedado arreglado y ahora si, todo vuelve a la normalidad
les tengo varias noticias...
como habran vist en el tag... se veine nuevo diceño del blgo! ("Magenta Dreams by Foxys" :ña: ) espero que les gusto, lo voy a subir luego de terminar con hechicera
... ahora sobre el capítulo... supongo que no soy la úncia que piensa que quiere estrangular a Ian no? pero bueno... si no lo piensan... creanmé que en el último capitulo se dan pruevas consisas de su nivel de idiotes.
Quedan de 2 a 3 capítulos más... (depende los que los personajes queiran hacer...)
y bueeeno ahora los dejo para que me escriban comentarios ^_^
gracias por leerme!