
-¿A
dónde fuiste mi cielo?- le preguntó curioso mientras enredaba sus dedos en la
mata azabache que ahora corta por los hombros parecía revelarse como la fiera
que ella era.
-Fui a entregar un paquete…- dijo mientras se dejaba mimar como a un felino.
-Siempre me das tan poca información- simuló quejarse entre sonrisas- ¿y que tenía el paquete?
-Una flor…- dijo tranquila y dando por finalizada la conversación.
………………
Después de ese día, fue como si la Diosa del caos se hubiera dedicado exclusivamente a convertir mis días en noches… pero tú… convertías mis noches en fantasías… y mis fantasías en realidad…
Mi hermana ya estaba en casa, trataba de cuidarla pero su terquedad en buena medida con el persistente enojo que tenía con migo, no le permitía aceptarme a su lado. Trataba de hacerle entender la situación, pero ella se negaba a escucharme por completo…
Esa mañana me despidieron… quise pensar que era obra de Alex, pero muy a mi pesar por preocuparme de ti había dejado todo… y en ese todo además de mi hermana y única familia, también estaba incluida mi faena diaria y no tan bien pagada.
Esa tarde me asaltaron camino a tu casa… nuevamente intenté echarle la culpa a Alex… y es que luego de tantos años conocía de forma exquisita su retorcida mente, quería a toda costas hacerle responsable de todo lo malo que me ocurría, pues sabía bien que no me lo perdonaría… pero mientras y estuviera contigo nada mas importaba.
Esa noche consolaste mi nerviosa presencia, esa noche me llenaste de besos sedientos, que calmaban mi sed, mas no lograste calmarme, seguiría alterado hasta que descubriera que planeaba hacer Alex… la calma extrema proveniente de su persona… era el ojo de la tormenta. Así como se mostraba tranquilo, así era como dentro de si las peores cosas le inspiraban, y yo sabía… que era el objetivo… ¿Qué haría?
Mi duda no duró mucho. A la mañana siguiente quisiste acompañarme a mi casa, querías hablar con Dina, querías ayudarme y acompañarme… pero la mayor sorpresa y la mayor tortura, fue llegar y encontrar a Alex hurgando en mi cocina, con la camisa desprendida, y su cabellera alborotada. Se dio vuelta con una mano en el bolcillo y la otra empinando una cerveza, me miró sádico y burlón, a ti te ignoró… sin decir palabra se abrocho la camisa. Mi corazón latía como nunca lo había hecho, y mis manos sudaban empapando tu cintura…
-Oh buen día… creí que habían escapado en una perfecta huida de amantes- atinó a decir mientras con destreza se acomodo la corbata, denotando su burla y su satisfacción.
-¿Qué haces en mi casa?- le reté tomando valor… la culpa que sentía, enmarcaba mi escasa cobardía.
-¿Sabes cuál es la única flor de la cual la vida me enseño el significado?- me preguntó dominante mientras se paseaba a la sala y tomaba una de las flores que siempre la adornaba- la flor de la venganza…- concluyó dejando un Acónito a nuestros pies a la par que su prepotencia y satisfacción lo acompañaban hasta la salida.
Tragué en seco y subí las escaleras hasta la habitación que mostraba entreabierta una tenue luz. Mi hermana yacía envuelta en las sabanas, yacía con las prendas a medio vestir, yacía ahogada en lágrimas, mientras yo sentía mi sangre hervir.
Golpeé la puerta. Ella lloraba. Tú corriste a su laso e intentaste tomar su mano preocupada.
Ella quitó su mano con asco. Ella te miró con odio. Ella te abofeteó. Las lágrimas decoraron tu rostro como diamantes puros.
- Mira todo lo que has causado! Es todo tu culpa!- Dina estaba fuera de sí… hablaba y te culpaba, te acusaba, mientras llorabas, corrí a abrasarte ganándome aún más el odio de mi pequeña hermana. – Dile la verdad ¡y dale fin a ese estúpido juego!- ¿la verdad? ¿Qué verdad? ¿Por qué todo el mundo parecía estar enterado de cosas que yo no entendía? Te miré curioso, tu solo llorabas… me abrazabas.
De repente tus lágrimas cesaron en un suspiro, me separaste unos centímetros y la miraste con tú tan hipnotizantes y gatunos ojos.
-La única verdad es que lo amo…- dijiste quitándote las lagrimas y alejándote de ella.
-¿Entonces porque él parece no saber nada? ¡¿Por qué sigues arruinando mi vida?!- dijo mi hermana furibunda e intentando imitar tu impenetrable seguridad.
Seguridad
que vi temblar en tus ojos por unos segundos. Seguridad que se desvaneció
cuando saliste corriendo de la habitación. Quería una respuesta… pero la opresión
que sentía en el pecho me decía, que nadie me la daría.
No me maten!!!! juro que no soy responsable de loq ue esta escrito!
son los personajes que hacen lo que quieren!!!
...e s frustante :P
jejej bueeeno espero sus coments :D
la verdad no lo creo da un poco de miedo pero las flores las hiso Dios.Por ejemplo a mi me gustan las rosas amarillas y mi esposo me las compra y eso no quiere decir que no hay amor somos felices y las rosas amarilla
s siguen ciendo mis preferidas. Ce siempre pocitivo y ama ycree en Jesus. los colores son alegria.