Domingo, 18 de enero de 2009
Estaba en la sala principal de la casa, con sillones de estilo antiguo pero mullidos y enormes ventanales perfectamente transparentes, el lugar poseía una biblioteca importante, que sin duda era lo que más llamaba la atención de la sala. Intentaba leer, pero sus ojos instigadores, estaban más concentrados en cierto chico de pelo gris, que miraba curioso los títulos de la estantería, que en su libro. Su abuelo estaba de espalda, sintiendo la suave brisa que pasaba por las ventanas entreabiertas, y aún siendo ciego y estando de espaldas, daba la impresión de ver hasta la mismísima alma de cada ser en la habitación.

 

-¿Interesante su lectura Señorita? – Comentó el mayordomo de su abuelo, William; con un dejo se sarcasmo y una sonrisa cómplice.

-Aja… - respondió sin darse por aludida, para luego de unos segundos reaccionar y darse cuenta de que tenía el libro al revés. Roja cual tomate, lo dio vuelta con brusquedad y este termino con un seco golpe en el piso.

-¿Porque esta de ese color Señorita? ¿Se siente usted bien? – Se burlaba con sutileza. Lo hacía a propósito y Nicky lo sabía.

-Si… no pasa nada Will…- la verdad, es que si hubiera sido cualquier otra persona se habría enojado, pero a Will lo conocía de toda su vida y le tenía mucho cariño al cincuentón. Su abuelo dando una pitada más a su pipa, escuchaba con atención.

-Jejeje- Y no contuvo su risa como cierto muchacho que se hacía el desentendido, ignorando sutilmente la situación.- Esta noche cenaremos con tu madre y tu hermano, no lo olvides- Concluyó encaminándose con su blanco bastón a la puerta.

-Si abuelito…- Se ponía más roja y le hacía señas a William de que lo lamentaría, mientras este salía de la sala siguiendo al abuelo de la susodicha. Nicky volvió, o comenzó, su lectura.

-Oye linda- La rubia, dándose por aludida, miro al Zafiel que seguía de espaldas buscando algo interesante que leer.- No te enamores de mi- Concluyó abriendo la empolvada tapa de un viejo libro. Nicole se quedó fría.

-¿Cómo? ¡¿Que no me enamore?! ¡No seas ridículo! – No sabía que decir o hacer, simplemente le causaba curiosidad, y ella no era de esas que se enamoran tan fácil, y menos todavía luego de lo dicho… pensaba para ella misma completamente frustrada; se levantó enojada y se dispuso a irse con todo su orgullo.

-Cuidado con el escalón- agregó el chico, que parecía muy interesado en el libro que había encontrado. Nicole estaba muy ocupada, dedicándole mentalmente todos los insultos que se sabía, como para seguir prestándole atención.

-¡Auch!- se quejó, al terminar de cara al piso luego de haber tropezado con un pequeño escaloncito en el umbral de la puerta.

-Te lo dije…- Y ese fue el catalizador… de la furia que nació en la rubia para/con el muchacho. Si había algo que detestaba, era que le dijeran esa bendita frase. Se levantó con el poco orgullo que le quedaba y subió a su cuarto para buscar, en uno de sus cajones, una de sus reservas especiales para ocasiones como esa: sacó una bolsa de papas fritas con gusto a jamón, y mientras se sentaba bruscamente en su cama se dispuso a comerlas con ferocidad, mientras el tiempo pasaba… se quedó dormida abrazando la almohada hasta que un chillón grito la despertó.

-¡NICKY!- reconoció inmediatamente esa voz y sintió un escalofrío, se peinó con los dedos mientras miraba su reloj que marcaba las 20:40.

-“Que tarde… dormí una siesta muy larga”- pensaba mientras bajaba a la sala para encontrarse con… ella.

-¡Mi nenita! ¡¡Mi nena hermosa!! – Una elegante mujer de pelo chocolate y ojos almendrados apretujaba el rostro de Nicole- ¿Estás comiendo bien?

-Por lo visto si…- comentó por la bajo Sean, mientras se ganaba una fulminante mirada por parte de la rubia.

-¿Te portas bien con el abuelo? ¿Me extrañaste?- siguió el cuestionario la mujer.

-Si, si y si mamá, no te preocupes… y ¿podes dejar mis mejillas tranquilas?- la mujer seguía apretujándole.

-Es que… ¡eres tan linda! ... como tu madre, jojojo- Nicole revoleó los ojos, pero la verdad es que extrañaba esa alegría rebosante de su madre.

-Ya mamá… - Su abuelo reía. Will disimulaba y Sean disfrutaba de la tortura a su hermana desde un sofá.- Que bien te queda el color chocolate- agregó notando que su madre había vuelto a teñirse el pelo.

-¿Verdad que si? Me cansó el pelirrojo-Comentaba luciendo su nuevo aspecto.

-Ah… -suspiró el abuelo al escuchar que su nuera se había vuelto a teñir- no sé porque ustedes las mujeres se tiñen, tenias un hermoso color cenizo de pequeña.

-Hay suegrito, no sea anticuado, los tiempos cambian y… ¡¿Quién es este apuesto jovencito?! – se interrumpió a si misma, al ver a Zafiel entrar descuidadamente a la sala.

-Oh disculpen no sabía que había invitados- se disculpó haciendo gala de sus mejores modales.

-Oh jojojo- La mujer rió encantada- no te preocupes, pasa, pasa. Soy Diana la madre de Nicole- se presentó orgullosa- Y tu no serás, el novio de mi hija ¿no? –lo inspeccionó con un dejo de picardía en sus ojos.

-Soy Zafiel, un inquilino, y no señora- Nicole estaba roja, pero del enojo- no tengo ese honor- comentó divertido mirando de reojo y burlón a la rubia que estallaba de la furia, que pensaba 101 formas de estrangularle –y si me permite el atrevimiento es usted muy hermosa, ahora entiendo donde obtuvo “Nicky” su belleza- agrego embelesando a Diana.

-Farsante- mascullo Nicole por lo bajo.

-Jojojo que pena, eres encantador- le sonrió al chico- que no se te escape- le susurró a su hija cómplice, la cual estaba a punto de cometer homicidio masivo.

-La cena está servida- Eran las 21:10, Susan ya tenía la mesa lista y les llamaba desde la puerta.

-¡Susy! ¡Como extraño tu comida!- Susan sonrió nerviosa, con tantos años que llevaba trabajando para la familia, conocía de pequeña, a la ahora Diana de 36 años que seguía con su jovial temperamento.- ¿Nos acompañas Zafiel?- preguntó encantada con el chico.

-¡NO!- se apuró en responder Nicole, horrorizándose con las propuestas de su madre, la conocía muy bien y sabía lo que tramaba.

-¡Nicole! ¡No te eduque con esos modales!- le retó su madre, haciéndose la ofendida- ¿Por favor? –concluyó, dirigiéndose al chico que parecía estar disfrutando mucho de la situación.

-Lo siento pero- hizo una pausa y miró inocentemente a Nicole- creo que no soy bienvenido…- Todos miraron a la rubia con mala cara, especialmente Diana, Sean que seguía observando todo desde el sillón, empezaba a entender lo que pasaba, y empezaba a caerle bien Zafiel.

-Si hermanita, donde quedaron tus modales…- Agregó muy entretenido.

-Hagan lo que quieran…- Se retiró enojada y se sentó en la mesa con rudeza.

Empezaron a comer, el centro de la conversación, claro está, fue Zafiel; Diana parecía muy interesada en el inquilino y Sean para molestar a su hermana seguía el juego. Nicole estaba sentada al lado de su abuelo, y este tanteando tomó su mano.

-Tienes que aprender a controlar tus emociones. – le dijo apretando su pequeña mano con cariño.

-¿Qué? Yo... no pasa nada- estaba frenética y era evidente- abuelo… como sabes que estoy… enojada.

-No necesito ver para darme cuenta de que estas inquieta, haces estrellar los cubiertos contra el plato y me has pateado unas tres veces.- Le comentó paciente.

-Perdón…- Se disculpó avergonzada y se calmó. La cena terminó y se dirigieron al hall, el abuelo con su bastón entró primero acompañado de Will, Zafiel volvió a hacer gala de sus modales y dejó pasar a Diana primero, pero cuando iba a pasar Nicole se adelanto, Sean no aguantó la risa.

-Que caballero- le reprochó la descortesía con sarcasmo.

-Es algo simbólico- le dijo sin darle mucha importancia. Se quedaron hablando en ese salón que era la entrada a la casa, y Nicole se fue a dormir con la más tonta escusa que pudo inventar en el momento.

La charla finalizó al poco tiempo, la hora de la gente decente había pasado, y el abuelo fue el primero en retirarse, William y Zafiel, acompañaron a Diana y Sean hasta la salida, el mayordomo había llamado un taxi del que ahora abría una de las puertas, por donde Sean subía aburrido; pero la mujer se quedó en el umbral junto a Zafiel, sin mirarle, sin sonreír, le habló:

-Esta no es la primera vez que te veo… - dijo un tanto confundida- Tardé en reconocerte... pero eres tu... - hizo una pausa intentando elegir sus palabras- No quiero que la historia se repita… no podría soportarlo…- comentó sacando fuerzas de su sumisa pero firme voz. Zafiel no respondía solo escuchaba- No sé porqué me siento así, pero siempre que estas cerca… cosas… ocurren… - tomo aire acomodando un mechón de pelo detrás de su oreja, como su hija también siempre hacía- Cuídala… y empieza a tratarla un poco mejor… que es la mejor niña que jamás conocerás.- terminó finalmente sonriendo al ver a su hijo, que le hacía ademanes exagerado para que se apurara.

-Lo sé…- le confirmó sin emoción mientras esta se alejaba, y William se despedía cerrándole la puerta del coche.

A la mañana siguiente, Nicole se despertó bastante tarde, miró el reloj como siempre lo hacía 11:12. Se levantó renovada, había olvidado todo lo ocurrido el día anterior. Bajó a la cocina a buscar algo que comer, pues sus reservas se había agotado.

-Señorita, teléfono- Will la llamaba desde el corredor. Fue rápido a atender.

-¿Hola?... Si estaba durmiendo… bueno perdón… y qué culpa tengo de que llamaras tres veces… bueno ¿Qué pasa?... ¿A las siete?... ¡¿En serio va a ir él?! … ¡Sí! ¡Gracias amiga! Nos vemos- cortó y se asustó al darse vuelta y encontrarse con un impenetrable pectoral y una penetrante y verde mirada.- ¡¿Qué no te enseñaron a no asechar a las personas?! – se quejó calmándose del susto que Zafiel le había dado.

-No- respondió inmutable.- ¿Entonces a donde vamos esta noche?- Se regocijo en su falsedad, Nicole arqueó una ceja.

-YO voy a juntarme con MIS amigas, VOS podes hacer lo que quieras- le dijo altanera.

-Voy con vos entonces- Nicole le dedico una fulminante mirada- dijiste que podía hacer lo que quisiera.

-Lástima, NO estás invita…- El celular de Zafiel empezó a sonar y lo atendió sin importarle que dejaba a Nicole con la palabra en la boca.

-¿Hola?... ¿Quién habla? ¡Ha! Hola ¿Cómo estás? Si... bueno... si, si... nos vemos Tirza- colgó, ese último nombre había ganado la atención de la rubia.- Parece que sí estoy invitado, esta noche a las siete en el karaoke ¿cierto?- Nicole apretó el cable del teléfono con el que había estado jugando mientras escuchaba.

-Como quieras…- concluyó alejándose de la habitación. Zafiel seguía tan disfrutando fríamente, como siempre, con esas situaciones. Nicky se fue a su cuarto y a la hora bajó a comer, preparada para la guerra, pero el único que estaba era su abuelo, no quiso preguntar por el chico, temiendo invocarlo.

Eran las 18:35 y estaba subiendo al ómnibus, había pasado dos horas exactas peinando y cambiándose, iba a ir Ryan también y quería verse espléndida para él. Bajó del colectivo y… lo vio, venía caminando de frente a ella, llevaba un sweater blanco y un pantalón negro, por un momento se quedó embobada, con la extrañamente amigable imagen que le ofrecía.

-“Que lin… no, no, no, Nicky que cosas piensas”- se retaba a si misma por tan absurdo pensamiento… más no pudo sinó admitir que sí, Era sin duda una persona sin duda atractiva, pero lo miserable de su personalidad, producía mayor repudio que otra cosa en ella. Zafiel sacó la mano derecha del bolsillo y la saludo con una sutil y burlona sonrisa, fue entonces cuando recordó la infinitud de burlas sadismos y broncas que había provocado en los pocos días que llevaba conociéndolo, y solo pudo responderle con un gruñido.

-Hola linda ¿Me extrañaste?- Nicky no se dignó a responder y le ignoró ladeando el rostro, iba a entrar al karaoke cuando de nuevo el se adelantó y pasó antes.

-¡¿Por qué haces eso?!- estaba exasperándose de nuevo.

-Ya te dije, es algo simbólico- respondió indiferente como la última vez.

-Pero qué…- Quería mas información pero una chillona voz, al otro lado del local, la interrumpió.

-¡Llegaste!- era Tirza que les hacía señas desde unas mesas, estaba con Agatha, otra chica pelirroja, una morocha que estaba en unos escalones con un micrófono en sus manos, Ryan y un chico también morocho.

-Perdón por la tardanza…- su saludo quedo en la nada.

-¡Zafiel! ¡Pensamos que no venías!- le dijo alegre la pelirroja. Este se acercó y saludo en forma general.

-Como iba a perderme la oportunidad de pasar un buen rato con tan linda compañía.- Las chicas se sonrojaron, Ryan y el morocho se miraron de reojo, y Nicky… sintió náuseas. Se sentaron en la mesa, pero cuando vio a Ryan sonreírle, se olvidó de todo, y se rió de sí misma por tener emociones tan volubles.

-¡Ivone! ¡Bájate de ahí!- Gritó el morocho a la chica que tenía el micrófono.

-No seas tan malo con tu hermana…- le reprocho la pelirroja.

-¡Pero canta horrible!- una lluvia de papas fritas fue lo que recibió como respuesta de su hermana, luego de dejar el mini-escenario. Ryan, Tirza y Zafiel se reían, y Nicky al ver al ojiazul tan lindo divertido, sintió flotar, y rió también.

-¡Que cante Nicky!- Comentó Tirza alegre. Agatha asintió. Sin responder nada la rubia se paró segura y se dirigió a la máquina, era su oportunidad para “vengarse”, por muy tonto que fuera, en realidad era lo único que podría hacer para sentirse mejor, si era buena en algo era cantando. Sin pensarlo dos veces eligió la canción número seis, la melodía empezó a pasar, y todos se quedaron atentos escuchándola, cantaba realmente bien, armónica y entonada; terminó y recibió aplausos y halagos, algo que a cualquiera le sube el ego y el ánimo. Volvió a su silla orgullosa.

Luego de unas cuantas risas y charlas Ryan notó que Zafiel simulaba ignorar a Nicole, pero no dejaba de provocarle molestias o “accidentes”, que hacían a la chica gruñir por segundos.

-Que cante el nuevo- Ryan le desafió un tanto molesto y Zafiel le respondió con una pícara sonrisa… que hizo que tres de las cinco féminas se sonrojen. Agatha revoleó sus ojos a las par con Nicole. Zafiel tomó el micrófono y empezó a cantar. A capela. La misma canción que Nicole… Eso era una declaración de guerra, sus voz era perfecta en todos los sentidos y cuando termino la ovación fue total, incluso las mesas cercanas le aplaudían y felicitaban, la rubia disimuladamente se levantó para irse, estaban tan ocupados aclamando a Zafiel, que nadie se dio cuenta, excepto Agatha que decidió dejarla ir y el chico de pelo gris que la seguía con la mirada satisfecho e inconforme al mismo tiempo.

Volvió a su casa y se tiró en la cama no tenía ganas de nada, miró su reloj, eran recién las nueve, suspirando tomó el librito de tapa gris que estaba llamándola desde su cómoda y se puso a leer. De pronto se dio cuenta de algo, volvió al principio del libro y buscó atenta, el nombre del ángel que nombraba el libro, era Zafiel, se sorprendió y luego se rió, era muy común que pusieran a sus hijos nombres de ángeles, como Miguel, Ariel, y si, también Zafiel, entonces se acordó y bajó a la sala donde su abuelo tenía los libros que ella ya había leído, tomo algunos y en todos lados aparecía ese nombre sutilmente, o vagamente nombrado, pero estaba.

-¿Que pasa linda?- Nicole saltó del susto.

-¡¿Porque siempre haces eso?! Y ¡NO TE IMPORTA!- Estaba enojada, dolida e histérica.

-Te ves linda enojada ¿sabías?- comentó como por descuido.

-Idiota- mascullo volviendo el libro a la estantería.- No tendrías que estar haciendo gala de tu “glamorosa voz”- le dijo con un dejo de sarcasmo.

-Nah, nos echaron porque los hermanitos se empezaron a pelear… y la comida volaba por todos lados.- Nicky se sonrió, siempre pasaba los mismo, esos dos no tenían remedio.- Te ves más linda todavía sonriendo- volvió a comentar haciéndose el tonto. Nicole le ignoró como ya se le estaba haciendo costumbre y se dirigió a la puerta, no pensaba seguir soportando sus burlas. Pero Zafiel nuevamente se le adelantó y salió antes.

-¡¿Porqué siempre haces eso?! Y no me digas que “es algo simbólico” – le reprochó imitándole con un tono tonto.

-Pero lo es.- le aclaró sin emoción.

-¿Y que simboliza?- arqueó una ceja frustrada.

-Que siempre voy a estar un paso adelante tuyo- sentencio con énfasis y una amplia sonrisa.

Se dio vuelta y Nicky le tiró con lo primero que encontró, una agenda, le rozó la cabeza pero no le tocó, y aunque no viera su cara, ella lo sabía, él se estaba riendo.



rubor  cap 3 
y quiero agradecer a los que siguen la historia (y alos que me ayudan a pulirla y mejorarla)
y quiero comentarles que en el proximo se empieza a poner más interesante...
y quiero comentarios, criticas y amenazas como siempre risaa  

gracias por leerme! 

LEER SIGUIENTE -> 


Delirio de Foxys @ 0:00
Comentarios (3)  | Enviar
Comentarios
Me encant?!corazon la verdad Zafiel, me da la imprecion... de que esta re bueno! ajjajaja, en lo personal me gusta que sea un poco forro, porque eso le da chispa al personaje y a la historia lengua
Delirio de Bruja26
Domingo, 18 de enero de 2009 | 18:42
jajajaj gracias por tu coment Bruja lengua
me alegro que te guste feliz
Delirio de Foxys
S?bado, 24 de enero de 2009 | 23:13
"Una elegante mujer de pelo chocolate y ojos almendrados..." es un helado!! jajajajajaja ta muy bueno el cap, ya te deja algunas intrigas como x ej ?c?mo, cu?ndo, d?nde y por qu? Diana recuerda a Zafiel? mudoo
Delirio de leaCdc
Mi?rcoles, 28 de enero de 2009 | 18:06