
Había una vez, un planeta verde, con seres verdes, de sueñosverdes. Pero un día, nació un ser diferente a los otros, y todos lo sabíanmenos él, lo ignoraban, lo molestaban, y él no entendía porque, hasta que undía vio su reflejo en el agua… él era azul ¡Ahora lo entendía! Ahora entendíatriste pero aliviado, el porqué no lo aceptaban, y es que en realidad, no eraparte de ellos…
Azul decidió, herido y despreciado, seguir su camino solo,decidió estar solo para que no le lastimara, decidió aprender de sus heridaspara hacerse más fuerte… pero era tan difícil… Hasta que un día… Azul vio en unrincón algo que no pudo creer, se fregó los ojos y volvió a mirar, ahí estaba…mirando las hojas caer ¡un ser rojo! Sí,en ese mundo verde, también había un ser rojo, se quedó mirándolo de lejos,dudando y temiendo a que ser rechazado de nuevo, pero Rojo también lo vio, y alcontrario que él, fue corriendo a su encuentro sin ocultar su emoción, y bastóuna mirada para que se dieran cuenta de que eran iguales, siendo diferentes alresto, Azul no era rojo y Rojo no era azul, pero lo seguro es que: ninguno eraverde…
Azul y Rojo se hicieron muy buenos amigos, aún eran pequeños, pero eran tan felicesjugando y creciendo juntos, cuando estaban con el otro un leve brillo loscubría, era el brillo de la felicidad, y eso, era algo que los verdes, verdesde la envidia, no podían permitir ¡esos seres extraños no podían ser felices!
Entonces lo hicieron, se acercaron a Azul, pretendieronaceptarlo y a toda costa intentaron alejarlo de Rojo, difamando, mintiendo yengañando, si era necesario lo harían, finalmente habían logrado manipular aAzul y finalmente un día, Rojo y Azul pelearon… se alejaron… no brillaron más…
Al haber cumplido su objetivo con éxito, los verdes sevolvieron a alejar, Azul y Rojo volvían a estar solos, cada uno siguiendocaminos diferentes… pero esos caminos al pasar los años… los volvieron aencontrar… Ahí estaba Rojo y ahí estaba Azul, se miraron, se sonrieron,brillaron. Era todo o que necesitaban para darse cuenta, de lo tontos quehabían sido…
Estaban juntos de nuevo, pero con los años habían crecido…azul era demasiado frío, y rojo era demasiado cálido… esa diferencia que no habían notado depequeños, ahora era una molestia latente… cada día brillaban más… y ese brillolos encandilaba…
Separaron sus caminosnuevamente, pero esa vez, con un lindo recuerdo en sus corazones, era por elbien de ambos, y sabían que esos caminos que los separaban, los volverían aunir, y volverían a brillar…
Azul caminó, caminó, caminó, hasta que un día encontró… unlugar escondido entre las montañas, un lugar lleno de seres azules como él.Felices y bailarines, lo recibieron con los brazos abiertos y una sincerasonrisa. Azul volvió a brillar, suave y armonioso, y no pudo evitar pensar enRojo… lo extrañaba y necesitaba contarle el maravilloso lugar que ahora era suhogar… decidió buscarlo, pero esta vez Rojo lo encontró a él, ahí estaba Rojo,rodeado de seres rojos, él tampoco estaba solo, y al verse nuevamente corrierona encontrarse, corrieron a toda velocidad, y mientras se acercaban brillaba,brillaban tanto que no podían ver, entonces se pusieron un lentes oscuros y serieron a más no poder, finalmente podían disfrutar de una amistad que noentendía de tiempos, de espacios o de colores. Después de ese día, no importócuán lejos estuviesen, el uno del otro, Azul y Rojo siempre brillaron, porquefinalmente lo habían entendido…
Y es que en ese mundo y en este, tampoco importan ni eltiempo, ni el espacio… las verdaderas amistades son aquellas que te aceptan talcomo eres y que siempre sientes a tu lado por mas que no lo estén, esaspersonas que están ahí para hacerte brillar con una simple sonrisa, con unasonrisa que te hace entender que en este mundo lleno de seres verdes, no estassolo.