domingo, 18 de octubre de 2009

~ II ~ El balcon de azúcar

Un pitido estridente la hizo salir de su falsa lectura, casi corriendo se lanzó sobre el ordenador buscando el origen de aquel sonido, era otro correo electrónico de su “Romeo”, ese era el sobrenombre que Bryan usaba hacía ya 2 años… ¿Cómo habían llegado a eso? Con una sonrisa triste recordó aquel día…

……………

Su fiesta sería, sin duda: el evento del año, luciendo su largo y ahora rojo como fuego cabello y con el arsenal de joyas de la familia encima bajó la escalera principal dejándose llevar por los flashes y la música… la fiesta empezaba y sin duda muchos problemas junto a ella.

Los días previos habían sido caos absoluto, su madre parecía sufrir una crisis y Alan prácticamente la ignoraba encargándose de todos los detalles de la fiesta.

-Te has teñido el pelo…- le dijo una voz grave a sus espaldas.

Anne se dio vuelta con una sonrisa y aceptó la flor que el chico le entregaba.

-Sí, ya tengo 15 años, supuestamente soy una mujer que puede tomar sus propias decisiones… ¿No es ese el motivo de esta fiesta?- le preguntó divertida al rubio.

-El motivo de esta fiesta es gastar miles de dólares, conseguir inversores y lograr publicidad para la empresa familiar… - le respondió abrazándola y sonriendo a las cámaras junto con ella.

-Gracias hermanito… es lo más tierno que me han dicho esta noche…- dijo con sarcasmo reboleando los ojos, pero no esperaba otra cosa de él. Alan se rió y besó su mejilla.

-Estás hermosa- concluyó alejándose de ella y dejándola con una sonrisa que le duró casi toda la noche.

Tal y como él le había dicho, su madre se concentraba en mostrar su simpatía con los futuros inversores mientras los demás invitados disfrutaban de la fiesta, el ajustado corsé aumentaban sus nervios, quería escapar pero lo más lejos que pudo llegar fue… aquel balcón…

Aquel balcón decorado con finas telas blancas, aquel balcón donde pudo esconderse unos minutos y bajar un poco el sierre de su vestido, logrando así respirar por primera vez en horas. Suspiró.

-Esa sería una buena imagen para cualquier paparazzi de esta fiesta- le dijo un chico acomodándose junto a ella en el balcón. Asustada intentó subir el cierre ignorándolo.

-¿Bryan?.. – se sorprendió al verle, él le sonrió como lo hacía cada vez que la veía, y la ayudó subiendo los pocos centímetros del cierre…

-No te preocupes, te guardo el secreto.- volvía a hablarle con esa voz profunda que le encantaba.

-¿Qué haces aquí? – preguntó un poco molesta por haber estado en esa situación tan incómoda, pero él no respondió, solo tomó su mano y su cintura. La guió al compás del vals…

……………….

Otro pitido la volvió a la realidad, esta vez era Alan que la saludaba a través de su cámara digital, tomó su micrófono, encendió su cámara y le respondió alegre de verlo.

-Oh no, te has vuelto a cambiar el color de pelo- fue lo primero que dijo el joven al verla.

-También me alegra mucho verte… y se llama magenta, es un hermoso tono de rojo. –le respondió arrogante.

-Es rosa…- le dijo arqueando una ceja un poco asqueado.

-¡Rojo!- chillo Anne cortando la conversación.

Fue entonces cuando tocaban a la puerta de su habitación y al abrirla se encontró con un centenar rosas del color de su pelo, no pudo evitar dar saltos de la emoción, la servidumbre entraba las flores a su cuarto, mientras su madre la miraba desde afuera con un teléfono en la mano.

-Anne, para ti- le dijo su madre volviendo a sus asuntos luego de pasarle la llamada.

-Te dije que era rosa- dijo Alan al otro lado.

-Eres un idiota- respondió ella jugando con los pétalos.

-Feliz cumpleaños número 17…- le dijo serio como siempre, ella rió al otro lado del teléfono- no te metas en problemas- cortó.

Anne ladeó su cabeza fastidiada y feliz al mismo tiempo, jugando con las flores volvió a ver el correo que su Romeo le había mandado.

“Quiero verte”

Era todo lo que decía… volvió a soñar…

…………………….

Él bailaba y ella solo se dejaba guiar, en eso balcón pudo olvidarlo todo al menos por unos minutos, pero fue cuando él tomó su mano y la llevó de vuelta a la fiesta cuando su sonrisa se borró.

-Dime ahora ¿Has venido con Luca?- le preguntó ella aun encantada.

-No, he venido con mi familia… ¿Tú conoces a la cumpleañera?- le dijo notando cierta sorpresa en ella.

-Si… soy yo… ¿Vienes a mi cumpleaños y ni siquiera sabes quién soy? – se alejó molesta, el simuló asombro.

-No lo sabía, lo siento- mintió cual profesional.

Un hombre llamaba a Bryan enojado, Anne pudo reconocer a aquel hombre de inmediato, a él si lo conocía, era el Sr. Arias… y por lo visto padre de ese chico al que había intentado acercarse en tantas ocasiones. El no la mira, se aleja, ella queda anonadada por unos segundos, mientras su madre se acerca y le susurra:

-Ten a tus enemigos cerca… pero no tan cerca mi cielo. – la retó  sin ocultar su preocupación.

Pero esa noche no había terminado, y quizás nunca terminó, al menos no para ellos… a altas horas de la noche la raptó, y de nuevo estaban en aquel balcón.

-¿Qué quieres?- preguntó ella sin sonreírle esta vez.

-A ti… - le dijo con un dejo de picardía en su mirada, tomándola del mentón.

-No gracias- se negó, ladeando intentando volver a la fiesta, pero él la detuvo.

-No te creo…- insistió divertido, al verla sonrojarse.

-Bryan… Bryan Arias, eres quizás la última persona que debería tener cerca… y yo debería ser la última persona con la que quisieras estar…- él reía apresándola lentamente, ocultándose entre las cortinas.

-Entonces todos aquellos intentos por llamar mi atención… todas esas sonrisas que me regalaste ¿Fueron en vano? – le susurraba sin querer darse por vencido.

-Déjame en paz.- le reprocho intentando librarse.

-Piénsalo seríamos como Romeo y Julieta- le embelesaba con sus ojos, con su voz.

-Dije, que me dejes en paz- decretó, pero no muy decidida.

-No- dijo él.

-No soy de las personas que aceptan un no como respuesta- le aclaró altanera.

-Yo tampoco- y eso fue lo último que dijo, para luego, sin piedad: robarle un beso. Un beso dulce, tierno y posesivo…

………………………



Uf!!! si que los he hecho esperar!! ... pero no podría cometer la atrocidad de escribir algo sin quererlo y publicarlo solo para que se den cuenta de que no estaba inspirada :P

gracias pro la paciencia y gracias por leerme! 

Foxys 


Delirio de Foxys @ 6:52
Comentarios (3)  | Enviar
Comentarios
la historia es apasionante, me tiene intrigada el diario encontrado en el sótano,esa trama sera interesante...
Delirio de bruja26
miércoles, 21 de octubre de 2009 | 19:48
muy buenos cuentos mi querida fulguris
jajajaja pensar que d egaia te encontraria aqui
*le deja una rosa*
espero sepas quien soy *mueve la cola*
tus historias tan lindas como tu ^_^
Delirio de Anonimo
miércoles, 11 de noviembre de 2009 | 17:35
Gracias a los dos por pasarse y por tomarse el tiempo de comentar ^_^ como siempre un plaser tenerlos de lectores rubor
Delirio de Foxys
lunes, 23 de noviembre de 2009 | 8:36